La industria pesquera argentina encendió una alarma fuerte y ya habla directamente de una crisis “insostenible”. Las cámaras empresarias del sector salieron a reclamar medidas urgentes al gobierno de Javier Milei y advierten que la situación llegó a un punto límite: barcos que no salen a pescar, plantas procesadoras frenadas y empresas trabajando a pérdida. El problema más grave hoy es el combustible. El gasoil, principal costo operativo de la actividad, acumuló aumentos superiores al 40% en lo que va de 2026 y ya representa entre el 20% y el 45% del costo total de un buque, según el tipo de pesca. Empresarios del sector aseguran que directamente dejó de ser rentable salir al mar.  Las cámaras pesqueras fueron tajantes: “La flota se paraliza y la continuidad operativa está comprometida”. Además denunciaron que hoy conseguir financiamiento es prácticamente imposible, con pagos exigidos a 15 días y tasas cercanas al 10%, algo que asfixia a las empresas más chicas.  Pero el combustible no es el único frente abierto. El sector también viene golpeado por el aumento de impuestos, especialmente el Derecho Único de Extracción (DUE), que en algunas especies tuvo subas superiores al 500%. A eso se suma que la pesca quedó afuera de la reducción temporal de retenciones que sí benefició a otros sectores exportadores.  En Mar del Plata, uno de los centros neurálgicos de la actividad, ya empezaron a verse las consecuencias. Hay plantas procesadoras cerrando y cientos de trabajadores afectados. Distintos referentes del sector aseguran que si no aparecen medidas rápidas, parte de la flota costera directamente dejará de operar.  Los empresarios además reclaman alivio fiscal urgente: eliminación del IVA en combustibles para uso pesquero, suspensión de retenciones, devolución rápida de impuestos retenidos a exportadores y cambios en regulaciones que consideran inviables para la actividad.  Incluso aparecieron tensiones con los gremios. Desde las cámaras pidieron “racionalidad sindical” y advirtieron que no existe margen para nuevos aumentos salariales, algo que ya anticipa posibles conflictos laborales si la crisis sigue escalando.  El panorama internacional tampoco ayuda. La caída de la demanda en Europa, el aumento de los fletes marítimos y un tipo de cambio que el sector considera atrasado terminaron de complicar una actividad que depende casi totalmente de las exportaciones.  Detrás del reclamo hay un dato enorme: la pesca es el octavo complejo exportador del país y genera más de 43 mil puestos de trabajo directos e indirectos. Por eso en el sector advierten que el problema ya no es solo empresario, sino social y regional.  En los puertos empiezan a repetir una frase que refleja el clima actual: “Trabajar nos empobrece”. Y esa sensación ya se transformó en preocupación real sobre el futuro de una de las industrias históricas de la costa argentina.           Canal WhatsApp: https://whatsapp.com/channel/0029VbBqLhV4tRroiQaqOB0M Y en nuestra: Red X (EX Twitter): https://x.com/El_Pulso_P